El cine de Mamoru Hosoda siempre me ha cautivado desde Summer Wars, siendo esta la primera que vi de toda su filmografía y la que se convirtió en una de mis favoritas.
Sin embargo, tras haber visto Scarlet en la gran pantalla y tener una gran expectativa, debo decir que ha sido un título que se me ha hecho realmente largo.
La historia no consigue atraparme por su ritmo que, en ciertos momentos, no logra situarte en escena.
Por otro lado, los personajes no logran transmitirme nada y, por mucho que el director lo intente, no logran tener buena química en pantalla, haciendo que la relación de los personajes principales sea muy forzada.
Además, contamos con una animación de 3D pintada, dejando de lado el tan maravilloso 2D que se utilizó en películas anteriores como en “Wolf Children” o en “La chica que saltaba tras el tiempo”.
Al menos las escenas de acción han estado a la altura y se han visto fluidas en todo momento, dejando de lado movimientos robóticos, como hemos visto en otros títulos que ha sido creados con un CGI pobre.
Ha sido decepcionante, pero al menos no he sentido que haya perdido el tiempo, como en otras ocasiones. De ahí que le ponga la nota que le he puesto… pero si he visto como un icono del cine anime japonés ha hecho que su sello no esté a la altura de Makoto Shinkai o Hayai Miyazaki.