Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero Whalefall me ha parecido agobiante, estresante y con fotogramas muy preciosos.
En esta película, donde vamos a ver un Calamar Gigante contra un Cachalote, el CGI iba a ser el verdadero protagonista. Y si lo ha sido, pero Briam Duffield lo camufla bastante bien y logra ofrecernos una película sólida con infinidad de sentimientos.
Durante toda la historia tendremos diversos momentos donde Jay, el protagonista de esta singular aventura, deberá comprender las emociones que su padre tenía con él. Algo que le costará de un principio hasta que un gran Cachalote termina comiéndoselo por error.
Austin Abrams, quien interpreta a Jay, realiza un trabajo increíble, con grandes momentos de angustia, frialdad y situaciones extremas que transmite al espectador a la perfección.
Sobretodo remarcaré momentos de angustia, pues en gran parte de la película me sentí bastante incómodo y angustiado. Unas emociones que ni películas como Terrifier o The Human Centipedes lo han logrado.
Desde luego ha sido una experiencia increíble que, en el momento en que se me olvide todo lo angustiado que estuve, volveré a repetir.
Además, llegando a las escenas finales, nos encontraremos con varios giros de guion un poco fantasiosos, pero, de igual forma, increíbles. Dejándonos fotogramas que podrías usar de salvapantallas de tu monitores de 4K para poder seguir viendo esa belleza.
El final fue bastante predecible, pero al mismo tiempo necesario, para dejarnos esa moraleja que me dejó reflexivo una vez que llegaron los créditos finales y tocó abandonar la sala del cine.
Tampoco podría no comentar la banda sonora, donde en todo momento ha ido acompañando a la historia poniéndonos en situación.
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Muchos no estarán de acuerdo conmigo, pero Whalefall me ha parecido agobiante, estresante y con fotogramas muy preciosos.
En esta película, donde vamos a ver un Calamar Gigante contra un Cachalote, el CGI iba a ser el verdadero protagonista. Y si lo ha sido, pero Briam Duffield lo camufla bastante bien y logra ofrecernos una película sólida con infinidad de sentimientos.
Durante toda la historia tendremos diversos momentos donde Jay, el protagonista de esta singular aventura, deberá comprender las emociones que su padre tenía con él. Algo que le costará de un principio hasta que un gran Cachalote termina comiéndoselo por error.
Austin Abrams, quien interpreta a Jay, realiza un trabajo increíble, con grandes momentos de angustia, frialdad y situaciones extremas que transmite al espectador a la perfección.
Sobretodo remarcaré momentos de angustia, pues en gran parte de la película me sentí bastante incómodo y angustiado. Unas emociones que ni películas como Terrifier o The Human Centipedes lo han logrado.
Desde luego ha sido una experiencia increíble que, en el momento en que se me olvide todo lo angustiado que estuve, volveré a repetir.
Además, llegando a las escenas finales, nos encontraremos con varios giros de guion un poco fantasiosos, pero, de igual forma, increíbles. Dejándonos fotogramas que podrías usar de salvapantallas de tu monitores de 4K para poder seguir viendo esa belleza.
El final fue bastante predecible, pero al mismo tiempo necesario, para dejarnos esa moraleja que me dejó reflexivo una vez que llegaron los créditos finales y tocó abandonar la sala del cine.
Tampoco podría no comentar la banda sonora, donde en todo momento ha ido acompañando a la historia poniéndonos en situación.
Si, en resumen, puedo decir que me ha encantado.