En el primer, segundo o tercer capítulo no daba mucho por la serie. Sin embargo, todo eso cambió una vez que llegué al episodio número cuatro, donde la tensión se vuelve protagonista y, aunque sabes cómo va a terminar todo, sigues atento para ver “cómo lo hacen posible”.
Ya vimos anteriormente la adaptación de Lupin o la de City Hunter y solo puedo decir que los franceses saben hacer unos buenos live action.
Pues la historia, aunque sea una de las cosas más importantes para enganchar al espectador, los actores son otra pieza funcional que si no se elige bien, podría romper todo el producto.
Y en este caso lo ha hecho bastante bien.
Cada una de las protagonistas de esta trama tiene su actitud, sus emociones, su historia, su todo y que, como buenas hermanas, persiguen un mismo objetivo.
Todo sería de diez si no fuera por ese final abrupto que te deja roto y sin emoción.
La serie empezó lenta, pero sólida. El ritmo fue apropiado para que el espectador se quede cautivado en cada capítulo, haciendo que sienta un nerviosismo que no muchas series consiguen.
Sin embargo, la serie ha sido tan corta que el final ha sido apretado en tan solo unos pocos minutos del último capítulo.
Una decisión horrible que te deja con un sabor agridulce.
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En el primer, segundo o tercer capítulo no daba mucho por la serie. Sin embargo, todo eso cambió una vez que llegué al episodio número cuatro, donde la tensión se vuelve protagonista y, aunque sabes cómo va a terminar todo, sigues atento para ver “cómo lo hacen posible”.
Ya vimos anteriormente la adaptación de Lupin o la de City Hunter y solo puedo decir que los franceses saben hacer unos buenos live action.
Pues la historia, aunque sea una de las cosas más importantes para enganchar al espectador, los actores son otra pieza funcional que si no se elige bien, podría romper todo el producto.
Y en este caso lo ha hecho bastante bien.
Cada una de las protagonistas de esta trama tiene su actitud, sus emociones, su historia, su todo y que, como buenas hermanas, persiguen un mismo objetivo.
Todo sería de diez si no fuera por ese final abrupto que te deja roto y sin emoción.
La serie empezó lenta, pero sólida. El ritmo fue apropiado para que el espectador se quede cautivado en cada capítulo, haciendo que sienta un nerviosismo que no muchas series consiguen.
Sin embargo, la serie ha sido tan corta que el final ha sido apretado en tan solo unos pocos minutos del último capítulo.
Una decisión horrible que te deja con un sabor agridulce.