A escasos 1.000 metros del madrileño estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, se encuentra una realidad que Conrado Giménez, al frente de la Fundación Madrina, llama «las colas del hambre». Habitualmente compuestas por mujeres que buscan algo de alimento o ropa para sus bebés, empiezan a destacar también los padres solteros como un nuevo rostro de la vulnerabilidad. Hombres que esperan pacientemente su turno para recoger una bolsa con algo que llevarse a casa y alimentar a los suyos, además de cargar con preocupaciones que antes parecían ajenas al género masculino.
Más de 362.700 hombres encabezan hoy en España un hogar monoparental, una cifra en alza que convierte al padre soltero en el nuevo perfil vulnerable del que nadie habla. El dato, recogido por la Fundación Madrina a partir de las cifras del Instituto Nacional de Estadística, dibuja un cambio silencioso en la estructura familiar española. De los 1.944.800 hogares donde solo hay un progenitor en España, la mayor parte, el 81,4%, están encabezados por mujeres, frente a los 362.700 hombres que afrontan la crianza en solitario. Sin embargo, este 18,6 por ciento masculino registra una tendencia al alza que merece, apunta Giménez, «un análisis propio y respuesta institucional específica».
Su relato coincide con lo que describe la Fundación Madrina: una paternidad que deja de ser compartida para convertirse en una responsabilidad total. «Se trata de padres que asumen en solitario la crianza de sus hijos pequeños, enfrentándose a obstáculos que hasta ahora se asociaban principalmente a la maternidad como, por ejemplo, la conciliación», señala Conrado Giménez sin rodeos: «Tienen que rechazar trabajos que no coincidan con los horarios escolares de los niños, porque tienen que recogerlos a la salida, cuidarlos…». Y añade una frase que resume la dimensión del problema: «Cuando hablas con ellos es como si estuvieras hablando de una mujer».
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A escasos 1.000 metros del madrileño estadio Santiago Bernabéu, en Madrid, se encuentra una realidad que Conrado Giménez, al frente de la Fundación Madrina, llama «las colas del hambre». Habitualmente compuestas por mujeres que buscan algo de alimento o ropa para sus bebés, empiezan a destacar también los padres solteros como un nuevo rostro de la vulnerabilidad. Hombres que esperan pacientemente su turno para recoger una bolsa con algo que llevarse a casa y alimentar a los suyos, además de cargar con preocupaciones que antes parecían ajenas al género masculino.
Más de 362.700 hombres encabezan hoy en España un hogar monoparental, una cifra en alza que convierte al padre soltero en el nuevo perfil vulnerable del que nadie habla. El dato, recogido por la Fundación Madrina a partir de las cifras del Instituto Nacional de Estadística, dibuja un cambio silencioso en la estructura familiar española. De los 1.944.800 hogares donde solo hay un progenitor en España, la mayor parte, el 81,4%, están encabezados por mujeres, frente a los 362.700 hombres que afrontan la crianza en solitario. Sin embargo, este 18,6 por ciento masculino registra una tendencia al alza que merece, apunta Giménez, «un análisis propio y respuesta institucional específica».
Su relato coincide con lo que describe la Fundación Madrina: una paternidad que deja de ser compartida para convertirse en una responsabilidad total. «Se trata de padres que asumen en solitario la crianza de sus hijos pequeños, enfrentándose a obstáculos que hasta ahora se asociaban principalmente a la maternidad como, por ejemplo, la conciliación», señala Conrado Giménez sin rodeos: «Tienen que rechazar trabajos que no coincidan con los horarios escolares de los niños, porque tienen que recogerlos a la salida, cuidarlos…». Y añade una frase que resume la dimensión del problema: «Cuando hablas con ellos es como si estuvieras hablando de una mujer».
Pobrecito desempeñando un papel que antes correspondía a las mujeres en exclusiva...