Me ha encantado. Argumento sencillo que sirve básicamente como excusa para encadenar unas coreografías de lucha brutales. Acción física, golpes que parecen doler y una cámara que permite disfrutar realmente de lo que están haciendo. Y cuando crees que ya lo has visto todo, llega el tramo final. 8/10.
Vista en el cine, y toda una experiencia. Me ha sorprendido especialmente la fotografía y la forma de rodar de Kubrick. El famoso travelling siguiendo a Kirk Douglas por las trincheras es una pasada, pero también me ha gustado muchísimo toda la secuencia del asalto. Para ser una película de 1957, sigue teniendo una fuerza tremenda.
La historia también me ha parecido brutal. Mandar a unos soldados a una misión prácticamente imposible y, después del fracaso, elegir a tres hombres para juzgarlos y castigarlos como ejemplo. Una especie de diezmo, como hacían los romanos con sus propias tropas. Y ahí la película cambia prácticamente del cine bélico al drama judicial, mostrando que el enemigo de aquellos soldados no estaba únicamente al otro lado de la trinchera.
También me ha resultado muy interesante conocer la polémica que rodeó a la película y los problemas que tuvo durante años para exhibirse en algunos países. Viéndola se entiende perfectamente por qué molestaba: Kubrick no presenta la guerra como una historia de héroes, sino como una maquinaria absurda en la que las decisiones y ambiciones de los mandos las pagan los soldados.
Más de 65 años después sigue funcionando perfectamente. Y haber podido verla por primera vez en una sala de cine ha sido un plus enorme.