Me ha encantado.
Las interpretaciones, los tiempos y la naturalidad de la fotografía hacen que veas una pareja que se siente real, con sentimientos crudos perfectamente dibujados en las expresiones y los silencios; sin florituras, sobreactuación ni fluctuaciones dramáticas.
Las escenas son las que son, magistralmente elegidas para aportar mucha información aún cuando parece que no ocurre nada en pocos minutos a medida que pasa el tiempo.
No puedo decir nada más, entre todo lo mencionado y el dominio de actuación de los protagonistas, sentía que podía leer su mente solo viendo sus miradas y su manera de moverse.
Una obra de arte.