La película de “Piraña” de 1978 tiene su encanto, pero está “continuación” de 1981 no se queda atrás.
Pues estamos ante una idea innovadora, por raro que parezca.
Ya que nos encontramos con unas pirañas algo más “inteligentes” y con características nunca antes visto en estos animales, haciéndolos imparables.
Todo ello, sumado a unos efectos que dan la sensación ser algo más cutres que su antecesora. Esto, lejos de ser algo malo, le termina dando un toque diferente a lo que se suele ver.
Por otro lado, el arranque es bastante lento, como en la película de 1978, pero, cuando todo queda bien desarrollado, empieza la verdadera tensión. Donde los actores demuestra que pueden lograr expresar algo, para que los espectadores no terminen por apagar la película. Esto hacen que estemos en vilo en todo momento, a pesar de saber como terminará la trama, quitando una cosa... Una muerte... Para nada esperada.
Por lo que, esta película se merece ser más reconocida en la industria audiovisual, por haber logrado tanto y ser solamente un título de serie B, como su antecesora.