Hacía tiempo que no me reía tanto con una película.
Y es que las comedias francesas nunca decepcionan y consiguen ofrecernos un momento inolvidable con historias que podrían ser muy reales.
Este ha sido el caso, no ha habido un momento en el que no me estuviera riendo, ya que la película siempre ha ido a más y no ha bajado el ritmo en ningún momento.
Cada uno de los personajes consigue estar a la altura de las expectativas.
Y otra de las cosas que más me ha gustado, es que cada uno de los personajes o parejas, en esta ocasión, llegan a tener su momento en ofrecernos subtramas de lo más entretenidas.
No se porque no la había visto antes, pues consigue que desconectes por completo.
Las películas francesas no son lo mío ; descubierto. A pesar de ello, me he reído un buen rato.
La gracia ha estado a partir de la mitad, cuando las dos mujeres se han empezado a llevar bien, entonces todo ha ido sobre ruedas.