Hacía quizás demasiado tiempo que Mel Gibson no se ponía detrás de la cámara. Sus problemas con su esposa y con gran parte de la sociedad americana que le recriminaba agriamente su comportamiento le dejaron en un ostracismo del que quizás se haya liberado con la realización de esta película.
Historia real sobre el objetor de conciencia Desmond Doss, que fiel a sus creencias religiosas se oponía firmemente a coger un arma, aunque la fidelidad por su país le hizo presentarse como voluntario como médico de combate participando en una de las batallas más cruentas del Pacífico previo al lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Gibson narra su historia desde dos puntos de vista diferentes, una primera parte que es prácticamente un biopic de la vida del héroe, y otro donde narra con todo lujo de detalles la sangrienta batalla donde los japoneses, lejos de rendirse y fieles a su cultura ancestral se sacrificaron hasta el último hombre en defensa de su tierra y de su emperador. Tremendas escenas, desgarradoras imágenes cercanas a una película de terror sobre la realidad de la guerra, las tremendas heridas, las mutilaciones, la muerte...
Ha vuelto con fuerza Mel Gibson, y yo que me alegro. Se le echaba de menos.
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Hacía quizás demasiado tiempo que Mel Gibson no se ponía detrás de la cámara. Sus problemas con su esposa y con gran parte de la sociedad americana que le recriminaba agriamente su comportamiento le dejaron en un ostracismo del que quizás se haya liberado con la realización de esta película.
Historia real sobre el objetor de conciencia Desmond Doss, que fiel a sus creencias religiosas se oponía firmemente a coger un arma, aunque la fidelidad por su país le hizo presentarse como voluntario como médico de combate participando en una de las batallas más cruentas del Pacífico previo al lanzamiento de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
Gibson narra su historia desde dos puntos de vista diferentes, una primera parte que es prácticamente un biopic de la vida del héroe, y otro donde narra con todo lujo de detalles la sangrienta batalla donde los japoneses, lejos de rendirse y fieles a su cultura ancestral se sacrificaron hasta el último hombre en defensa de su tierra y de su emperador. Tremendas escenas, desgarradoras imágenes cercanas a una película de terror sobre la realidad de la guerra, las tremendas heridas, las mutilaciones, la muerte...
Ha vuelto con fuerza Mel Gibson, y yo que me alegro. Se le echaba de menos.
Sobresaliente, 9.