Hay que ver las películas en su contexto: a Clayface lo conocemos todos por ser uno de los villanos de Batman. Yo no tengo la referencia de la serie de los noventa porque no tuve el placer de verla de pequeño y aún no he hecho el intento como adulto de hacerlo, así que mi única referencia es lo que he leído en cómics (no demasiado) y, además, el Clayface bonachón de la serie de Harley Quinn (al que amo con todo mi alma). Sabía que iba a encontrarme con algo distinto.
En el momento en el que se describió como "una película de terror", supe que no iría a verla al cine. Cuando ya añadieron la coletilla de "body horror", supe que sí iría a verla. Porque a mí el terror de sustos baratos me lo hace pasar muy mal, pero un terror con otros elementos me interesa más.
Esta película bebe de todo lo que Sony hizo mal con los villanos de Spiderman, pero haciéndolo mucho mejor. No es que sea perfecta, pero sí es más efectista. Me lo he pasado bien viéndola en el cine, así que le doy mi aprobado al guion.
Los efectos prácticos se suceden, sobre todo, en la primera hora de visionado. Mientras estamos conociendo el personaje de Matt Hagen, interpretado de una forma muy convincente por Tom Rhys (otro casting a la altura de este Gunnverso, como el de Superman o Supergirl, gusten más o menos los productos asociados), se suceden estas escenas. Cuando ya hemos seguido al personaje, nos muestran los verdaderos poderes de Clayface.
Esa última media hora es palomitero a más no poder. Para esto vengo yo a ver una película de superhéroes. No estoy esperando una deconstrucción del género (que si me da la dan y esa de la calidad de Watchmen -el cómic, no la película-, me la bebo por completo), sino esto: un villano de Batman.
Estoy deseando darle un nuevo visionado cuando llegue a plataformas.
votos
80/100.
Hay que ver las películas en su contexto: a Clayface lo conocemos todos por ser uno de los villanos de Batman. Yo no tengo la referencia de la serie de los noventa porque no tuve el placer de verla de pequeño y aún no he hecho el intento como adulto de hacerlo, así que mi única referencia es lo que he leído en cómics (no demasiado) y, además, el Clayface bonachón de la serie de Harley Quinn (al que amo con todo mi alma). Sabía que iba a encontrarme con algo distinto.
En el momento en el que se describió como "una película de terror", supe que no iría a verla al cine. Cuando ya añadieron la coletilla de "body horror", supe que sí iría a verla. Porque a mí el terror de sustos baratos me lo hace pasar muy mal, pero un terror con otros elementos me interesa más.
Esta película bebe de todo lo que Sony hizo mal con los villanos de Spiderman, pero haciéndolo mucho mejor. No es que sea perfecta, pero sí es más efectista. Me lo he pasado bien viéndola en el cine, así que le doy mi aprobado al guion.
Los efectos prácticos se suceden, sobre todo, en la primera hora de visionado. Mientras estamos conociendo el personaje de Matt Hagen, interpretado de una forma muy convincente por Tom Rhys (otro casting a la altura de este Gunnverso, como el de Superman o Supergirl, gusten más o menos los productos asociados), se suceden estas escenas. Cuando ya hemos seguido al personaje, nos muestran los verdaderos poderes de Clayface.
Esa última media hora es palomitero a más no poder. Para esto vengo yo a ver una película de superhéroes. No estoy esperando una deconstrucción del género (que si me da la dan y esa de la calidad de Watchmen -el cómic, no la película-, me la bebo por completo), sino esto: un villano de Batman.
Estoy deseando darle un nuevo visionado cuando llegue a plataformas.