Spoiler Se ha ocultado el texto para evitar spoilers, pulse en este mensaje para mostrarlo.90/100.
Hemos vuelto a un nivel excelso para el universo de Canción de Hielo y Fuego en HBO. El tercer episodio de la tercera temporada de House of the Dragon tiene su referente en aquel infame quinto episodio de la octava temporada titulado "Las campanas" (The Bells).
Viniendo del último plano del rostro de Rhaenyra en el episodio dos, nos encontramos con que Daemon se encuentra con tres dragones frente al ejército de Ormund Hightower, el tío de Alicent. Le exige no solo que prometa fidelidad a Rhaenyra, sino que también le dé a su sobrino Daeron, uno de los candidatos al trono por parte de los verdes.
Lo interesante es que tras esta escena, todo el episodio se centra en el personaje de Rhaenyra. Ser reina no es tan fácil como cree; aún no ha asumido la muerte de su hijo Jace, y no puede lidiar con todos los problemas que le dan desde el pueblo hasta los señores y nobles que tiene alrededor.
Se utilizan un leitmotif para su descenso a la locura. Cada vez que el espectador escucha ese golpe de música, se está cimentando que Rhaenyra se convertirá en un personaje que no será el héroe que todos conocíamos hasta el momento. Teniendo en cuenta que se había exculpado de todo hasta el momento al personaje, no sabía cómo lo iban a manejar esta temporada. Ha sido un movimiento valiente, pero creo que les ha salido bien. Ahora entenderemos los motivos de Rhaenyra para hacer cosas crueles. Es lo que te hace el trono, como le dice Alicent.
El corazón de esta serie (y no de lo escrito por Martin) es la relación entre Rhaenyra y Alicent. Por eso, todas las escenas que comparten son significativas: desde la primera en la que la reina está más dubitativa que de costumbre, hasta los consejos que le da Alicent sobre cómo reinar en las siguientes. Es ella quien le avisa de que Rhanyra no puede ser como su padre porque este vivía en un mundo paralelo. Cualquiera podría haberse visto venir la danza de dragones, excepto Viserys. Su última escena, por supuesto, hace avanzar la trama hasta lo que vendrá.
Creo que el episodio ha estado mucho mejor escrito que la segunda temporada entera. Audiovisualmente, esta tercera temporada está acertando mucho más. Desde los momentos del día, desde la esperanza hasta el atardecer del fallecimiento de Jace, del primer episodio hasta los primeros planos de Emma D'Arcy en el segundo episodio, ha funcionado mejor. Este tercer episodio a mí me ha gustado más que los anteriores, quizás porque ya he decidido olvidar el trabajo de Martin para centrarme en disfrutar la serie.
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Spoiler Se ha ocultado el texto para evitar spoilers, pulse en este mensaje para mostrarlo.90/100.
Hemos vuelto a un nivel excelso para el universo de Canción de Hielo y Fuego en HBO. El tercer episodio de la tercera temporada de House of the Dragon tiene su referente en aquel infame quinto episodio de la octava temporada titulado "Las campanas" (The Bells).
Viniendo del último plano del rostro de Rhaenyra en el episodio dos, nos encontramos con que Daemon se encuentra con tres dragones frente al ejército de Ormund Hightower, el tío de Alicent. Le exige no solo que prometa fidelidad a Rhaenyra, sino que también le dé a su sobrino Daeron, uno de los candidatos al trono por parte de los verdes.
Lo interesante es que tras esta escena, todo el episodio se centra en el personaje de Rhaenyra. Ser reina no es tan fácil como cree; aún no ha asumido la muerte de su hijo Jace, y no puede lidiar con todos los problemas que le dan desde el pueblo hasta los señores y nobles que tiene alrededor.
Se utilizan un leitmotif para su descenso a la locura. Cada vez que el espectador escucha ese golpe de música, se está cimentando que Rhaenyra se convertirá en un personaje que no será el héroe que todos conocíamos hasta el momento. Teniendo en cuenta que se había exculpado de todo hasta el momento al personaje, no sabía cómo lo iban a manejar esta temporada. Ha sido un movimiento valiente, pero creo que les ha salido bien. Ahora entenderemos los motivos de Rhaenyra para hacer cosas crueles. Es lo que te hace el trono, como le dice Alicent.
El corazón de esta serie (y no de lo escrito por Martin) es la relación entre Rhaenyra y Alicent. Por eso, todas las escenas que comparten son significativas: desde la primera en la que la reina está más dubitativa que de costumbre, hasta los consejos que le da Alicent sobre cómo reinar en las siguientes. Es ella quien le avisa de que Rhanyra no puede ser como su padre porque este vivía en un mundo paralelo. Cualquiera podría haberse visto venir la danza de dragones, excepto Viserys. Su última escena, por supuesto, hace avanzar la trama hasta lo que vendrá.
Creo que el episodio ha estado mucho mejor escrito que la segunda temporada entera. Audiovisualmente, esta tercera temporada está acertando mucho más. Desde los momentos del día, desde la esperanza hasta el atardecer del fallecimiento de Jace, del primer episodio hasta los primeros planos de Emma D'Arcy en el segundo episodio, ha funcionado mejor. Este tercer episodio a mí me ha gustado más que los anteriores, quizás porque ya he decidido olvidar el trabajo de Martin para centrarme en disfrutar la serie.