No ocurre nada fuera de lo normal en este episodio. Es simplemente el principio del fin de Atlanta. Nos centramos en una de las relaciones centrales de toda la serie: la de Earn y Van.
El episodio va cogiendo ritmo conforme pasa el metraje y una vez llega la noche, tenemos el verdadero núcleo emocional del episodio, que no es más que la relación que hay entre estos dos personajes y las aristas que tiene (entre ellas, la hija que tienen en común, Lottie).
Muy bien rodado, buenas actuaciones, se cuece a fuego lento y, aunque no tenga ese componente estrambótico tan relacionado con Atlanta, nos ha dado un desarrollo de personaje (o, más bien, culminación de desarrollo) bastante creíble a lo largo de las temporadas.
votos
70/100.
No ocurre nada fuera de lo normal en este episodio. Es simplemente el principio del fin de Atlanta. Nos centramos en una de las relaciones centrales de toda la serie: la de Earn y Van.
El episodio va cogiendo ritmo conforme pasa el metraje y una vez llega la noche, tenemos el verdadero núcleo emocional del episodio, que no es más que la relación que hay entre estos dos personajes y las aristas que tiene (entre ellas, la hija que tienen en común, Lottie).
Muy bien rodado, buenas actuaciones, se cuece a fuego lento y, aunque no tenga ese componente estrambótico tan relacionado con Atlanta, nos ha dado un desarrollo de personaje (o, más bien, culminación de desarrollo) bastante creíble a lo largo de las temporadas.